Los adolescentes y la escuela:
Los adolescentes son el espejo en el que se mira una sociedad. Espejo en cuanto en ellos se puede ver materializado el proyecto de hombre y sociedad que las generaciones adultas han construido para sí y para las generaciones posteriores.
Esta afirmación toma fuerza en la actualidad, cuando a nivel nacional como internacional se viven cambios radicales que rompen con lo instituido durante siglos. Los metarrelatos de la modernidad hacen crisis y como lo afirma Lipovetsky (1986)»de la obsesión por la producción y la revolución de la edad moderna, estamos asistiendo a una nueva era obsesionada por la información y la expresión».
Develar la naturaleza de las nuevas sensibilidades que se están despertando en la sociedad contemporánea y concretamente en los adolescentes colombianos que se encuentran actualmente en la escuela secundaria colombiana es el propósito del presente texto. Para tal efecto, es necesario hacer algunas precisiones:
- Muchos de los cambios, aún en curso, considerados por algunos como mutación histórica (Lipovetsky:1986) penetran y hacen mella en todos los segmentos poblacionales, estamentos y grupos sociales a pesar de que son experimentados y asimilados de manera diferente por cada uno de ellos. Dichos cambios han generado una nueva forma de control de los comportamientos sociales e individuales y una multiplicidad de modos y estilos de vida.
- La sociedad en general y con más fuerza las nuevas generaciones se ven enfrentadas, -muchas veces sin darse cuenta-, a un estado permanente de construcciónreconstrucción, donde parecería que todo vale.
- Más que una época, este período de mutaciones es considerado como una actitud, representada en imágenes, comportamientos y sentimientos que predominan en el alma colectiva llevando a desarrollar una sensibilidad específica que determina formas particulares de concebir y relacionarse con el mundo.
- Aunque a lo largo del texto se habla de adolescentes o jóvenes de manera indiscriminada es necesario aclarar que el término adolescencia está más relacionado con las muchachas o muchachos que se encuentran vinculados al mundo escolar cursando el bachillerato y no a los que están en la universidad, en el mundo laboral o desempleados. Pareciera que cuando se desvinculan del colegio, sin importar su edad, su estrato social o sus comportamientos, inmediatamente se convierten en jóvenes (Alzate, 1995).
- En Colombia conviven no sólo distintas etnias, culturas y clases sociales sino varios tiempos históricos. Sobre un mismo territorio o separados apenas por unos pocos kilómetros, diferentes épocas entran en conflicto ya sea enfrentándose, ignorándose, tolerándose o simplemente soportándose. Basta con ir de una ciudad a otra o cambiar de barrio dentro de ella para pasar de la modernidad a la premodernidad o para ver cómo cohabitan en un mismo individuo un modo de vida premoderno en un entorno posmoderno.
- La complejidad de las mutaciones históricas que se están dando, sumadas a la situación conflictiva, paradójica y violenta de la Colombia actual, exigen abandonar los esquemas convencionales con los que se han venido estudiando los fenómenos sociales y culturales que experimentan los jóvenes, para lograr una aproximación conceptual consecuente con sus características inéditas y con la posibilidad de asombro que pueda desencadenar en la comprensión de dichos fenómenos.
En virtud de las precisiones anteriores se intentará argumentar la naturaleza de las sensibilidades de los adolescentes desde su experiencia vital evitando traducir sus ansiedades y sensibilidades juveniles a nuestro capital cultural o ideología de verdad (Rincón, 1994).
Este abordaje metodológico y conceptual posibilitará ser más libre en la aprehensión de los modos de relación y expresión de los adolescentes, -que durante dos años y medio hicieron parte del Proyecto Atlántida-, en cuanto permite identificar y comprender cuáles son, cómo son y cómo se manifiestan sus sensibilidades individuales y sociales, cuál es su ideal estético y cómo construyen su vida alrededor de él, cuál es la dinámica entre el tipo de símbolos que crean los jóvenes y las representaciones sociales que determinan y hacen que compartan unas sensibilidades específicas, qué tiene que ver la escuela en estos procesos, qué tipo de sensibilidades despierta, educa, o moldea, qué hace o deja de hacer.
Las respuestas a estos interrogantes se darán básicamente desde el planteamiento y documentación de dos puntos: El espíritu de nuestro tiempo y la escuela de nuestro tiempo.
En el primer punto se intentará identificar las transformaciones culturales que viven los adolescentes colombianos. En el segundo punto, se recogerán los conceptos fundamentales argumentados en el aparte anterior, para ponerlos de cara a la escuela con el propósito de comprender los encuentros y desencuentros culturales entre una juventud fragmentada, heterogénea, dispersa como reflejo de una sociedad escindida, de contrastes, de mezclas que transita de manera desigual hacia la inserción en el mundo moderno (Kronfly, 1994), y una escuela que cierra sus ojos ante esta nueva realidad tornándose homogenizante, autoritaria y de alguna manera atrasada en la medida en que sus estructuras fundamentales quedaron ancladas en el pasado, en una sociedad que ya no existe.
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