miércoles, 28 de noviembre de 2018

EL RENDIMIENTO ESCOLAR EN LA ADOLESCENCIA

El rendimiento escolar en la adolescenciaResultado de imagen para adolescentes en la escuela

Cuando se habla de rendimiento escolar, es común que se apunte hacia los programas de estudio, la masificación de las aulas, la falta de recursos de las instituciones, en raras ocasiones al papel de los padres, otras veces se habla de la preocupación de los profesores y padres por desarrollar un tipo particular de motivación en los niños y adolescentes.
Los adultos buscan que los alumnos tengan una mayor capacidad de planeación, concentración en la meta, conciencia metacognoscitiva de lo que se pretende aprender y cómo se pretende aprenderlo, que es necesario buscar de manera activa nueva información, que tengan una percepción clara de la retro alimentación, elogio y satisfacción por el logro y ninguna ansiedad o temor al fracaso. Sin embargo lo anterior responde a una necesidad “adulta” desde la escuela o los padres y no a una necesidad propia del alumno.
Ahora bien, es común que algunos alumnos bajen su desempeño académico cuando cambian de un sistema escolar a otro, en algunos casos llegan incluso a reprobar materias o a repetir el año. Los padres se sorprenden del cambio drástico en la forma de actuar de sus hijos manifestando que en la antigua escuela sus calificaciones eran buenas y no batallaban con las tareas. Pierden de vista la difícil transición por la que atraviesan sus hijos.
Los seres humanos atravesamos a lo largo de nuestra vida cambios tanto físicos como psicológicos, estos cambios son evidentes e intensos sobre todo en la edad escolar, un claro ejemplo de esto es la pubertad, que es la etapa del desarrollo en la que el individuo sufre cambios fisiológicos en los que aparecen las características sexuales secundarias. Estos cambios que en un inicio son de orden corporal, tienen una marcada influencia en el desarrollo social y psicológico, con la llegada de la pubertad inicia a su vez un periodo más extenso al que llamamos adolescencia, en esta etapa no solo cambia el cuerpo, cambia la manera en como nos vemos nosotros mismos y como nos ven los demás; cambia el trato hacia los otros, se encuentran nuevas formas de socializar y por tanto las metas y los intereses no son los mismos.

TIEMPO DE CAMBIOS

La adolescencia, tiempo de cambios en las relaciones sociales


La emancipación respecto a la familia es lo más característico de la nueva situación social que vive una persona en su etapa adolescente. Sin embargo, esto no quiere decir que durante esa época los padres dejen de influir en él o ella ni que la autoridad de sus iguales sea más fuerte que la de los progenitores. Se trata de un proceso de adquisición de autonomía personal, que debe abordarse desde tres ángulos distintos:
1.- El adolescente desarrolla una nueva comprensión de sí mismo.
Adopta una nueva perspectiva de su persona, además de cambiar su relación con los demás. Esto incide en los siguientes aspectos:
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  • Independencia: Tiene que ver con la toma de decisiones personales y la capacidad de actuar con pensamiento y criterio propios. En el proceso, aprenderá a resolver sus problemas sin intervención externa. Aumentan sus capacidades cognitivas e intuitivas y empieza a enfrentarse a nuevas responsabilidades y a disfrutar la independencia de pensamiento y acción.
  • Identidad: Es la percepción que tiene de sí mismo. Durante la adolescencia, debe lograr un sentido de identidad y solidez personal. Cuando aparecen dificultades para definir sus conflictos acerca de su personalidad, independencia o sexualidad, el adolescente ve frustrado el desarrollo de su identidad o del concepto de sí mismo.
  • Autoestima: Son los sentimientos que una persona tiene hacia sí misma. Es frecuente que los adolescentes vean mermada su autoestima al mismo tiempo que tienen lugar los cambios físicos y que surgen pensamientos y reflexiones sobre cuestiones que les empiezan a preocupar.
  • Comportamiento: Los adolescentes pueden pasar por etapas de incomodidad por su apariencia. También experimentan dificultades en lo referente a la movilidad y a la coordinación física a causa de los cambios físicos que experimenta el cuerpo.
  • Seguridad: La fuerza y la agilidad se desarrollan en los adolescentes antes de que adquieran las destrezas para tomar decisiones acertadas. Esto les puede empujar a intentar actos que implican riesgo: conducción, ciertos deportes, consumo de sustancias adictivas, etc.
2.- El adolescente cambia su manera de relacionarse con la familia.
A medida que el adolescente se convierte en un adulto joven e independiente, se irá emancipando de su familia. Los padres no deben preocuparse si los jóvenes demuestran necesidad de separarse y establecer su propia identidad. En concreto, la relación con la madre tiende a cambiar más que la que mantienen con el padre. A pesar de esto, con el paso del tiempo, los adolescentes buscan el consejo de la figura adulta de su mismo sexo. Cuando consigan la emancipación psíquica, pueden sentir nostalgia de la protección de sus padres.
3.- El adolescente desarrolla nuevas relaciones con el grupo de iguales.
En la infancia, la amistad se basaba en las actividades comunes. En la adolescencia, esto se amplía y también se incluyen las actitudes, los valores, la lealtad y la intimidad en el sustento de la amistad, además de un mismo nivel de compromiso en relación a los intereses académicos y educativos. Sin embargo, las amistades de los chicos adolescentes no suelen ser tan íntimas como las de las chicas, ya que desarrollan la intimidad interpersonal más despacio y más tarde. Además, hay que tener en cuenta que en la adolescencia tienen lugar los primeros enamoramientos, que tanto ellos como ellas suelen magnificar debido a que no tienen pasado afectivo y no pueden relativizar sus propias vivencias.

CAMBIO DE RITMO ESCOLAR

Cambio de ritmo escolar en los adolescentes

No hay que subestimar el reto que representa la entrada en la educación secundaria. En ese momento, los niños tienen que manejar muchas cosas a la vez: desde la conmoción que supone la pubertad hasta los cambios de ritmo de vida y de modo de trabajo.
La entrada en la pubertad representa un cambio real en el ritmo de vida de los niños y de las niñas. Tenemos que ser conscientes de ello para acompañarlos en esta nueva etapa de su escolaridad que es algo más que el umbral simbólico de la entrada en la adolescencia y el inicio de una cierta autonomía.
Colegio y adolescencia

Las diferencias en la educación del adolescente

El ritmo general es cansado: en secundaria, las jornadas suelen ser más largas que antes, prescindiendo a veces incluso del horario partido y siendo una jornada continua. A menudo, el instituto o el colegio están más lejos de casa, por lo que los alumnos tienen que madrugar más.
En el instituto el modo de trabajar cambia, ya no es como en la educación primaria. Entonces, solo había un profesor principal, la progresión era lineal y las evaluaciones no tan frecuentes.
Además de tener que adaptarse a los diferentes métodos de trabajo de los distintos profesores los niños tienen que amoldarse a un horario que más extenso y complicado debido a las asignaturas optativas, y mantener el ritmo de los deberes que, en ocasiones, les exigen dedicar más de una hora diaria después de la jornada escolar. La clave del éxito está sin duda en procurar que los niños mantengan un ritmo regular, tanto a nivel de trabajo como de sueño.

CARACTERÍSTICAS DEL COMPORTAMIENTO ADOLESCENTE

Características del comportamiento adolescente.

Los cambios son lo suficientemente importantes como para que los reconozcamos sin problemas:
· Crisis de oposición, en cuanto a la necesidad que tienen de autoafirmarse, de formar un yo diferente al de sus padres a los que han estado estrechamente unidos hasta ahora, con necesidad de autonomía, de independencia intelectual y emocional. Por eso nuestro niño, deja de ser nuestro, para ser de los demás, especialmente de los amigos.
· Desarreglo emotivo: a veces con la sensibilidad a floradolescente-triste de piel y otras en las que parece carecer de sentimientos. Es por eso que un día nuestra hija nos sorprende con un abrazo y otro día rechaza cualquier muestra de cariño. Un día sin motivo aparente se despierta dando gruñidos, simplemente porque sus hormonas posiblemente le estén jugando una mala pasada.
· Imaginación desbordada: Sueñan, y esto no es más que un mecanismo de defensa ante un mundo para el que no están preparados. Es un medio de transformar la realidad, pueden imaginar un porvenir, como modelos, o futbolistas de elite, o campeones de surf, actores, etc.. .Ellos pueden cambiar el mundo, hacerlo mejor.
narcisismo· Narcisismo: Se reconoce al adolescente cuando comienza a serlo, simplemente por las horas que le dedica al espejo. Le concede una importancia extrema a su físico: puede lamentarse por un grano en la nariz, obsesionarse por la ropa, por estar gordos o delgados. quieren estar constantemente perfectos aunque su visión de la estética no tenga nada que ver con la nuestra.

LA ORGANIZACION ESCOLAR Y EL COMPORTAMIENTO DE LOS ADOLESCENTES

La organización escolar


Los problemas que se plantean en los centros educativos en relación con la convivencia y que, en ocasiones puntuales, llegan a generar situaciones de violencia, no son exclusivos de éstos. Prevenir y, en su caso, resolver los conflictos que se producen es un reto que debe ser asumido por toda la sociedad aunque afecta más directamente al personal docente.


El desconcierto e, incluso, malestar que se observa en la sociedad y en los docentes viene determinado por múltiples factores (modelo educativo, priorización de valores, actitudes frente al cambio,?) que junto al eco mediático de los conflictos no favorecen en los docentes actitudes de ilusión, viviendo una época de cierto pesimismo y frustración, somatizando los problemas y deseando jubilarse cuando se llevan unos años de experiencia profesional.

En esta comunicación no hay intención de insistir en los fines de la educación ni en cuestionar los objetivos que desde diferentes opciones de pensamiento se plantean, pero si abordar algunas cuestiones que a nuestro entender tienen un interés especial y actúan como variables que afectan al logro de un clima de convivencia adaptado a la realidad de los centros educativos. Se conoce la dificultad de introducir cambios en las organizaciones. Sin embargo, desde el ámbito de la experimentación conocemos que las mismas causas producen siempre los mismos efectos, y que para obtener resultados distintos hemos de cambiar. Creemos que vale la pena intentarlo.

Puesto que vamos a centrarnos en la organización escolar, conviene advertir que lo vamos a hacer especialmente en el profesorado, porque le compete el mayor peso de la organización y porque es partícipe y sujeto activo y paciente del quehacer diario escolar.

LOS ADOLESCENTES Y LA ESCUELA

Los adolescentes y la escuela:

Los adolescentes son el espejo en el que se mira una sociedad. Espejo en cuanto en ellos se puede ver materializado el proyecto de hombre y sociedad que las generaciones adultas han construido para sí y para las generaciones posteriores.
Esta afirmación toma fuerza en la actualidad, cuando a nivel nacional como internacional se viven cambios radicales que rompen con lo instituido durante siglos. Los metarrelatos de la modernidad hacen crisis y como lo afirma Lipovetsky (1986)»de la obsesión por la producción y la revolución de la edad moderna, estamos asistiendo a una nueva era obsesionada por la información y la expresión».
Develar la naturaleza de las nuevas sensibilidades que se están despertando en la sociedad contemporánea y concretamente en los adolescentes colombianos que se encuentran actualmente en la escuela secundaria colombiana es el propósito del presente texto. Para tal efecto, es necesario hacer algunas precisiones:
  1. Muchos de los cambios, aún en curso, considerados por algunos como mutación histórica (Lipovetsky:1986) penetran y hacen mella en todos los segmentos poblacionales, estamentos y grupos sociales a pesar de que son experimentados y asimilados de manera diferente por cada uno de ellos. Dichos cambios han generado una nueva forma de control de los comportamientos sociales e individuales y una multiplicidad de modos y estilos de vida.
  2. La sociedad en general y con más fuerza las nuevas generaciones se ven enfrentadas, -muchas veces sin darse cuenta-, a un estado permanente de construcciónreconstrucción, donde parecería que todo vale.
  3. Más que una época, este período de mutaciones es considerado como una actitud, representada en imágenes, comportamientos y sentimientos que predominan en el alma colectiva llevando a desarrollar una sensibilidad específica que determina formas particulares de concebir y relacionarse con el mundo.
  4. Aunque a lo largo del texto se habla de adolescentes o jóvenes de manera indiscriminada es necesario aclarar que el término adolescencia está más relacionado con las muchachas o muchachos que se encuentran vinculados al mundo escolar cursando el bachillerato y no a los que están en la universidad, en el mundo laboral o desempleados. Pareciera que cuando se desvinculan del colegio, sin importar su edad, su estrato social o sus comportamientos, inmediatamente se convierten en jóvenes (Alzate, 1995).
  5. En Colombia conviven no sólo distintas etnias, culturas y clases sociales sino varios tiempos históricos. Sobre un mismo territorio o separados apenas por unos pocos kilómetros, diferentes épocas entran en conflicto ya sea enfrentándose, ignorándose, tolerándose o simplemente soportándose. Basta con ir de una ciudad a otra o cambiar de barrio dentro de ella para pasar de la modernidad a la premodernidad o para ver cómo cohabitan en un mismo individuo un modo de vida premoderno en un entorno posmoderno.
  6. La complejidad de las mutaciones históricas que se están dando, sumadas a la situación conflictiva, paradójica y violenta de la Colombia actual, exigen abandonar los esquemas convencionales con los que se han venido estudiando los fenómenos sociales y culturales que experimentan los jóvenes, para lograr una aproximación conceptual consecuente con sus características inéditas y con la posibilidad de asombro que pueda desencadenar en la comprensión de dichos fenómenos.
En virtud de las precisiones anteriores se intentará argumentar la naturaleza de las sensibilidades de los adolescentes desde su experiencia vital evitando traducir sus ansiedades y sensibilidades juveniles a nuestro capital cultural o ideología de verdad (Rincón, 1994).
Este abordaje metodológico y conceptual posibilitará ser más libre en la aprehensión de los modos de relación y expresión de los adolescentes, -que durante dos años y medio hicieron parte del Proyecto Atlántida-, en cuanto permite identificar y comprender cuáles son, cómo son y cómo se manifiestan sus sensibilidades individuales y sociales, cuál es su ideal estético y cómo construyen su vida alrededor de él, cuál es la dinámica entre el tipo de símbolos que crean los jóvenes y las representaciones sociales que determinan y hacen que compartan unas sensibilidades específicas, qué tiene que ver la escuela en estos procesos, qué tipo de sensibilidades despierta, educa, o moldea, qué hace o deja de hacer.
Las respuestas a estos interrogantes se darán básicamente desde el planteamiento y documentación de dos puntos: El espíritu de nuestro tiempo y la escuela de nuestro tiempo.
En el primer punto se intentará identificar las transformaciones culturales que viven los adolescentes colombianos. En el segundo punto, se recogerán los conceptos fundamentales argumentados en el aparte anterior, para ponerlos de cara a la escuela con el propósito de comprender los encuentros y desencuentros culturales entre una juventud fragmentada, heterogénea, dispersa como reflejo de una sociedad escindida, de contrastes, de mezclas que transita de manera desigual hacia la inserción en el mundo moderno (Kronfly, 1994), y una escuela que cierra sus ojos ante esta nueva realidad tornándose homogenizante, autoritaria y de alguna manera atrasada en la medida en que sus estructuras fundamentales quedaron ancladas en el pasado, en una sociedad que ya no existe.

ADOLESCENTES Y SU ENTORNO

Los adolescentes y su entorno

La adolescencia es una etapa de preocupación en las familias, y durante muchas generaciones lo seguirá siendo. Se trata de una etapa larga (y mientras se mantenga este modelo social, lo será más…) caracterizada en lo físico por cambios rápidos y constantes readaptaciones personales, familiares, académicas y sociales. Sin embargo, para muchos investigadores, lo más llamativo de esta etapa es la relación con la sociedad, hasta el punto de que se ha desarrollado todo un sistema para entender esta etapa desde un modelo sociológico . Este modelo atribuye mucho valor a la influencia que ejerce la sociedad sobre los adolescentes: la pérdida del papel educativo de los padres, la oferta de un consumo sin límites, la falta de horizontes de futuro capaces de ilusionarles, la sobreestimulación sensorial y la sobreexcitación sobre una personalidad aún inmadura, la ausencia de servicios asistenciales de tipo sanitario o social que atienda sus demandas, etc.
Los adolescentes se hacen especialmente críticos con los diferentes contextos en que viven. El problema que se plantea con mayor intensidad en el adolescente, es el de encontrar bases sólidas sobre las que fundamentar su identidad. Aparece la conciencia de poseer un cuerpo sexuado, la altura y la fuerza física varían constantemente, vive íntimamente ligado a la madurez e independencia y pasa de comportamientos extravertidos a momentos de radical inhibición y enclaustramiento. La oposición a las normas sociales y familiares aparece como un modo de construir y afianzar dicha identidad.
Igualmente, se trata de un periodo crítico en lo que a necesidades sexuales se refiere. Lo que los padres y educadores no podemos olvidar es que las capacidades sexuales de un adolescente son, desde el punto de vista biológico, iguales a las de un adulto: afecto, intimidad y capacidad para vincularse y desvincularse. Hay, por tanto, que dejar de lado la visión negativa de la sexualidad y abordarla con actitudes positivas.
En esta etapa de la vida, los adolescentes construyen su identidad proyectándose en sus iguales. Ven a los adultos diferentes y ajenos a ellos, aunque quieren adoptar las mismas condiciones que los mayores (aprendizaje social) y van a esperar de estos recibir un trato igualitario y no una relación de subordinación.
Resulta imprescindible que los adolescentes puedan participar de forma activa y negociada con los adultos en las distintas cuestiones que les afecten. Esto no significa que no deban tener límites. Por el contrario, la resolución de conflictos negociada y pactada es necesaria también para el aprendizaje de los hábitos democráticos, para la participación en la elaboración de normas y para la consecuente construcción activa de una moral autónoma (F. López. El aprendizaje de la disciplina).
Sin embargo, la cultura occidental no ha resuelto el papel que ha de asignar a sus jóvenes. Los adolescentes, en las edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, siguen necesitando instrucción, pero también integración activa en la sociedad.
Preparados biológica y cognitivamente para integrarse en la sociedad y ser autónomos, siguen, sin embargo, dependiendo durante muchos años de sus padres. Se trata de un tema sobre el que las sociedades desarrolladas deben reflexionar, ya que algunos problemas que manifiestan hoy en día los adolescentes nos llevan a pensar que, posiblemente, no estemos atendiendo bien sus necesidades.